jueves, 3 de octubre de 2013

Asia Menor

Surfeando entre las plantas
se abren las puertas de Asia Menor
Los mapas se vuelven obsoletos
a partir de este mundo.
Hay un tren que sigue su curso.
Aquí la tierra es plana,
por lo cual en algún momento
caerá al vacío.
No es momento para quemarse
con agua tibia.
Las cabras se tragan el suelo.
Tu vestido comienza a pintarse
por el batik del sol.
Mi ropas de estaño
comienzan a hacer lo mismo.
Agujas de esmalte negro 
brotan del agua en un presagio.
La inundación se acerca
y nadie se altera.
Ya sabemos que aquí
los pájaros vuelan en otro sentido.
En un reino de trajes azules
todos admiran tus nuevos colores:
la aurificación te sienta bien.
Y nos dirigimos a la cima del mundo
donde la madera y el metal se funden
para tener el planeta en nuestros ojos.
Después de la panóramica
podríamos mirar la televisión
toda una vida
pero sin encenderla nunca
Los sueños duran meses
en un lugar que creímos
que jamás existió.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Corneria

En Corneria siempre es de día.
La vida es más intensa.
La piel se despega del cuerpo.
Todo se ve entre polígonos de dos dimensiones y media,
o quizás en tres.
Thanatos hace olvidar a  Eros.
Los cardiólogos serían reyes
si tan sólo existieran
En Corneria nadie tiene el coraje
para hacer una rima consonante
ni para dormir una siesta.
Apenas se habla con onomatopeyas.
Los zorros son reyes
y los sapos objetos de burla
donde las naves explotan
sin sangre.
La adrenalina es música.
Las pasturas son perfectas.
Las nubes nunca se mueven.
En Corneria no hay humanos
y todos se olvidan del suelo.

martes, 1 de octubre de 2013

Electromagnetismo animal



Se desfigura el cielo del norte
sin premeditar
La luz se descompone
por una física inexplicable.
El electromagnetismo es animal:
maravilla siempre a las cámaras,
obsesiona a los hombres de ciencia
y es una joya a los sentidos.
Fundamental es el frío:
aporta la tristeza
que precisa el momento
para embellecerse.
Las personas no se animan
a peregrinar para ver la escena.
Quizás también sospechan
que se halla en más de un sitio.
En el camino de la luna a la tierra
o entre los puntos ordinales.
En las pupilas correctas
también se nubla el color de la luz.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Experiencia

Nos gusta narrar
lo que vivimos
Por eso no sé escribir sobre cocaína
sobre mis hijos o mis sobrinos
mis viajes en el espacio
o las barbies que nunca tuve.
Sí sobre cenas quemadas
los parientes vestidos de papá noel
lo que me costó aprender a nadar
y a andar en bicicleta

los libros leídos a medianoche
los goles que me hicieron
las veces que me vestí mal
los gestos lindos que hice
los que tengo ganas de hacer
las sonrisas que saqué
tras hacer esos gestos lindos
los dientes que me rompí
las banderas de los países
los fichines que di vuelta
la gente con cara de tomate
las veces que quebré
y me recuperé al día siguiente.

(Párrafo aparte para mi papá, que en una navidad cuando yo era muy chiquito y cenamos afuera se olvidó la llave de casa. Ergo se subió a una cornisa en el tercer piso desde el departamento de mi vecina para llegar a nuestra ventana, abrir la puerta a las 3 de la mañana y ver que los regalos estaban en el árbol cuando entré. Después de eso era imposible convencerme que Papá Noel no existía)

martes, 24 de septiembre de 2013

Saltos


Estamos levantando un edificio enorme
Y no tengo la menor idea para que.
Quizás para que nuestros egos
hagan saltos ornamentales
y ejerciten su estética hacia el splat.

Horario de protección al mayor


Limar el buje

Lustrar el sable

Felar la nutria

Barnizar la trucha

Salpicar la tararira

Revisar el aceite

Cabecear la tortuga

Comprobar el rosquete

Hacer pica pica y bajada de cordón

Pelar el trozo

Enterrar la morsa

Saludar al amigo

Revolver la cachufla

Volcar el tarro

Calibrar la bujía

Tirar la piola

Bombear la manguera

Revivir el muerto

Plantar la bandera

Quemar el cartucho

Jugar al indio (y el misionero)

Morder el bizcocho

Sopapear la papirola

Entregar el paquete

Plantarte el árbol

Hacerte el hijo

Escribirte el libro

Donarte el órgano.

(Y marcarte el camino como un Hot Wheels).

domingo, 22 de septiembre de 2013

Árborofilia/fobia




Quiero escribir sobre plantas
pero no tengo mucha idea
ni de cedros ni cipreses.
Si viera uno por la calle
no sabría distinguirlo.
Diría que es un árbol
Y, según la época del año,
diría que está desnudo o vestido.
Que se acerca a su esplendor
o que está quedando calvo.
Que le gusta estar callado
o hacer ruido cuando hay viento.
Que permanece estoico y paciente
-eppur si muove.
¿Algún día despertaré
y se acercará un árbol a mi casa?
¿Me llevará al almacén?
O quizás a la cancha, así no pagamos entrada
y contemplamos la acción subido a él.
¿Algún día lo veré comer?
Digiriendo a escondidas
los males del hombre.
¿Algún día lo veré matar?
Incrustar sus raíces
en cuerpos subterráneos
Mientras tanto
me quedo con la idea
de que el árbol es lindo y ya.