miércoles, 22 de enero de 2014

Individualidad

Ves a la gente escribir en libros, tumblrs, blogs, libros, cuadernos, diarios, donde sea. Siempre hay mucho para decir. Y muchos dicen cosas lindas. A veces dicen cosas parecidas, pero nunca iguales. Es como si tuvieramos un molde maestro que nos disemina ciertas características y ciertos perfiles homogámicos pero nuestra individualidad nos da el estiletazo que nos define. Se parecen, pero no hablan igual, no escriben igual, no se equivocan igual y no entienden igual. Por eso es que escribo. Porque nadie va a escribir por mí. O porque soy muy bocón y me incomoda quedarme callado.

Aunque todavía soy muy miedoso a la hora de escribir. Por eso escribo pensando en lugares a los que nunca fui. Por eso me la paso atajándome con abstracciones, como si fuese un tipo sumamente reflexivo y obsesionado con lo extramundano (igual lo estoy). Mi lado más visceral, más sanguíneo me divierte mucho más. El que compite y quiere ganar, el que huele la sangre en el agua y se entustiasma. Ultimamente estoy escribiendo mucho sobre el agua y sus formas. Por qué? No tengo ninguna ligazón con las playas, los ríos, los lagos, apenas soy un nadador competente y muy torpe. Me acuerdo una vez que había ido a la casa del tío de una ex novia mía, que tenía pileta. En un momento nos pusimos a jugar algo así como waterpolo. Siendo yo un pésimo nadador, la verguenza no tardó en personificarse en un chico de tez pálida y ciento setenta y sietecentímetros.

Soy de los que se esfuerzan, y se nota que se esfuerzan. Por eso después quise demostrar hombría cuando nos tocó jugar al truco, usando el lunfardo. Fue gracioso, pero también fui serio. Fue medio goma porque se notaba que quería borrar el codo lo que escribía con la mano, pero a su vez mi actuación era coherente con mi comportamiento. Y las cartas me ayudaban para agrandarme. La situación y yo eramos todo ese conglomerado de adjetivos en menos de un lapso de tres horas. Ese fue uno de esos momentos donde comprendí que la diversión empieza cuando empezamos a dominar la individualidad.

Y me la paso escribiendo sobre lugares a los que nunca fui, a ustedes les parece?

lunes, 20 de enero de 2014

Zenobia

La ambición por contar lo distinto
dio vuelta su cuerpo.
Y fue al fondo del mar
sin dominar sus formas.
Decidió alejarse de las líneas del cielo,
fue a perderse entre los peces y sus colores. 
Vive por la misma razón
por la cual murió.
Encontró su casa
sin terminar su viaje.
Y allí nos espera
para enseñarnos el desastre
envuelta en su grandeza.

domingo, 19 de enero de 2014

El río


Los mundos chocan
como los idiomas.
Nadie se incendia
porque nadie sabe hacerlo.
El híbrido vive
acostumbrado a sí mismo.
El río grita
porque no tiene otra forma de hacerse oír
Nada es demasiado sincero
ni demasiado puro en este lugar.
Ni siquiera los espíritus
que se conservan en los pañuelos.
El aire tampoco es tan fino
como para cortar las mejillas
o enojar a la nieve.
Sin embargo,
el polvo que antecede a las nubes
es distinto a lo demás.

martes, 14 de enero de 2014

Backpacker

Tenía programado un post depresivo para el día de hoy. Pero no, cambio de consorcio, cambio de planes.

Les voy a contar de mi juego favorito. Es el Backpacker. Se trata de un juego sueco de mediados de los 90. BMG tenía sus derechos de distribución acá. Lo conocí cuando tenía 7 años, nos lo había comprado mi viejo. Se trataba de un juego de preguntas y respuestas.

La premisa era la siguiente: eras un mochilero londinense que quería viajar por el mundo pero no tenía presupuesto. Ergo, tenías que ir trabajando de diferentes cosas en diferentes destinos para poder pagarte la estadía y el próximo vuelo a donde correspondiese. Tenías como 70 destinos en la primera edición del juego. No todos los países estaban contemplados, y a veces no necesariamente tenías la capital como ciudad de destino (ej: Brasil tenía a Río, Estados Unidos tenía como 5 destinos posibles y Suecia, en un guiño de los programadores, tenía a Gotemburgo además de Estocolmo).

Que recuerde: Londres, París, Madrid, Roma, Lisboa, Berlín, Amsterdam, Copenhague, Helsinki, Estocolmo, Gotenburgo, Oslo, Reyjkavik, Viena, Varsovia, Atenas en Europa. Estambul, Moscú, Teherán, Jerusalén, Kabul, Delhi, Hong Kong, Beijing, Tokio y Bangkok en Asia. Oceanía tenía a Melbourne, Sydney y Wellington.  Africa tenía a Casablanca, El Cairo, Lagos, Dar es Salaam, Luanda, Kinshasa y Ciudad del Cabo. América del Sur estaba representada por Lima, Santiago de Chile, Buenos Aires y Río. Luego al norte destinos como El Salvador, Guatemala, México DF, Hawaii, Los Angeles, Chicago, Nueva York , Florida, Vancouver y Toronto completaban el mapa.

Primero ibas al aeropuerto, elegías tu destino entre varios posibles, una animación unía los dos puntos del mapa, y cuando llegabas a destino con una música distintiva del lugar. Había una introducción breve sobre los datos del país (población, capital, moneda, exportaciones, historia y como se escriben las patentes de los coches).
Tenías un hotel, una agencia de empleos y una serie de fotos de la ciudad con información sobre la cultura del país.  Cuando llegabas al hotel, te hacían unas preguntas sobre el país. A veces lo que decían las fotos anteriores servía, a veces no. Y luego tenías un mapa del país donde tenías que identificar en 60 segundos 13 ciudades del país. En Argentina una de ellas era Comodoro Rivadavia (?)

Ejemplo: Hong Kong tenía esto de fondo


A raíz de tu desempeño en el cuestionario, la agencia de empleos te consideraba apto para ciertos trabajos y otros no. Si te iba mal, podías ser un paseador de perros, por ejemplo. Sí te iba bien, podías ser un astronauta si querías.  La oferta laboral era acorde a la ciudad. Por ejemplo, en Buenos Aires no ibas a poder ser astronauta, pero sí cuidador de caballos, portuario, o periodista deportivo. En Italia, por otra parte, podías ser historiador, mozo o arquitecto. Y nuevamente, una vez que elegías un trabajo, se hacían una serie de 10 preguntas pero esta vez sobre la profesión, y sí contestabas bien, te ganabas unos pesos. Por lo general luego había un minijuego. Podía ser desde estacionar un cohete como astronauta, distribuir pescados según su especie sí estabas en ese negocio, encontrar las diferencias en las fotos si eras detective, o una remake del juego de los 60 segundos, pero en vez de lugares del país podían ser 13 escenas de películas por ejemplo y debías identificar cual era cual. Si todo salía razonablemente bien, te daban algo así como una licencia en la profesión, producto de un mix de competencia y experiencia mínima.  Por otro lado, si te quedabas sin plata tenías que llamar a tu casa para pedirle un mangazo a tus viejos. Decías cuanto querías. Si era un monto razonable te prestaban. Si no, el juego se terminaba ahí.

Jamás voy a poder explicarles lo que eran las fotos de ese juego. Las colecciones más prestigiosas del mundo prestaron sus joyas de la corona (y sí, también podías ser fotógrafo en el juego, en su minijuego tenías que ir ajustando la luz, el foco y la apertura para que te quede divina la foto). Caballos saltando, auroras boreales, el cosmos, el Bolshoi, un puesto de frutas en Guatemala, el Lago Tanganika, el Monte Fuji, todo, todo. Todas los lugares dignos de fotografíar del mundo estaban ahí. Si las viera ahora probablemente lloraría. No sólo por su valor nostálgico, sino por lo lindas que eran.

A medida que pasaba el juego tenías un ícono de valija que se te iba desgastando y llenando de estampillas de todos los lugares donde habías estado.

Estaba todo el mundo al alcance de la mano.
Y podías ser arquitecto, astronauta, trabajador gráfico, inventor, enfermero, proyector de cine, detective, profesor de esquí, agricultor, constructor, químico o barman en cuestión de horas.  Así empecé a encariñarme con la física, o con la historia. Sabiendo que Morse había inventado el telégrafo en 1837 o que el curry no tenía pimienta negra ibas aprendiendo sobre el planeta y sus cosas. Y me volví alguien detestable para jugar al carrera de mente. De alguna forma, ese juego se convirtió en parte de mi personalidad.

Hoy cumplí 26 años y es momento de salir a chusmear un poco el globo.

en youtube sólo encontré esto, sobre el segundo juego. Para jugar, lamentablemente se rayó el CD (después de todo, eramos niños e irresponsables). En la época del download, lamentablemente sólo encontré el primero en sueco. Mal que mal se puede sobrevivir con esta distinción idiomática y es jugable.
 

lunes, 13 de enero de 2014

El agua se vuelve vapor.


El gigante llego al sitio
donde la carne ya no respira
donde las nubes hacen cosquillas
y el agua se vuelve vapor.
No puede creerlo
por que debería?
Se va quedando inconsciente
por cada metro subido
Cree que el cielo
mediante el hechizo del sueño
quiere convencerlo
que lo que ve nunca fue real.

viernes, 10 de enero de 2014

El perfume de las plantas muertas

Tenemos el llanto de los edificios.
Las persianas cierran los ojos.
Un auto se deja chocar por otro
y la avenida se abre en dos.

Las luces son más intensas,
los gritos a leguas de distancia
se sienten muy cercanos
mientras se cocina el arroz.

El perfume de las plantas muertas
no vino para quedarse
salvo que lo invitemos.

Sabés que tus sueños
ahora son diferentes
Y los suyos también.
Aunque sea un mal necesario
tratás de mantener la calma
a través del aguijón.

Falta mucho para dormir
también para el próximo día
Para pasar el tiempo
mutás con la naturaleza
y encontrás tu consuelo:
tenemos el color de los rayos
Así te defendés por ahora.

jueves, 9 de enero de 2014

Canis Dementis

Esto lo leí en una página de básquet acerca de los colapsos de los Minnesota Timberwolves en el último minuto. Cuando el partido se decidió por menos de 4 puntos, en lo que va de la temporada perdieron 10 y no ganaron ninguno. Es como si se asustaran, o no supieran que hacer. Nadie le puede encontrar una respuesta. Es una tristeza

Un comentarista puso:


"The whole team is mental
Their fans are mental, the entire country is mental.
Being mental is not an excuse. At some point you have to ditch your meds and take control of yourself."